lunes, 26 de febrero de 2018

Zaragoza años 30: los estrenos de DRÁCULA y EL DOCTOR FRANKENSTEIN





      1931 fue un año de extraordinarias novedades en las pantallas de la capital maña. La principal de todas fue la llegada del cine sonoro a unas pocas y escogidas salas que se pudieron permitir el cambio a ese nuevo formato. En los años veinte todavía existían espacios donde se exhibían películas casi como si de un espectáculo de feria se tratase, locales provisionales que desaparecerían con la consolidación del sistema de estudios de las grandes productoras en los años treinta y con la llegada del sonoro, que exigía lógicamente una inversión más permanente para los locales de exhibición, lo que crearía primero la aparición de los nickelodeones (llamados así en Estados Unidos)  para transformarse más adelante en los cines tal y como los conocemos. El cine sonoro supuso una pequeña revolución y así lo destacan varios periódicos zaragozanos en bastantes artículos escritos en 1931, y entre ellos uno del "Heraldo de Aragón" que me llamó la atención en el que se preguntaban si el cine sonoro sustituiría alguna vez al teatro...
sea como fuere lo que es cierto es que todas estas novedades me facilitan mi labor arqueológica, ya que investigar sobre estrenos de cine en la década de los veinte del siglo pasado es una auténtica pesadilla, no hablemos ya de la década de los diez... los medios apenas reseñaban los estrenos, en la década de los veinte en los periódicos locales se puede encontrar algo parecido a una cartelera, un pequeño listado de cines y teatros, pero muchas veces ni siquiera indicaba la película que se exhibía (lo cual refuerza mi impresión de que las proyecciones se debían considerar más un espectáculo de feria que otra cosa) y las películas no duraban casi nada en cartel, la mayor parte se exhibían durante un sólo día y como muchísimo aguantaban una semana. Apenas se encuentran unos escuetos anuncios que se podían permitir los cines más pudientes con sólo texto y ninguna imagen.

Todo esto cambiaría radicalmente en la década de los treinta, y me ha hecho gracia comprobar que de las primeras películas que cambiarían un poco el concepto publicitario hacia otro más moderno (siempre estoy hablando del ámbito circunscrito a la ciudad de Zaragoza, aunque no creo que en otras ciudades españolas fuera muy distinto) fueran precisamente dos películas míticas de terror: DRÁCULA y EL DOCTOR FRANKENSTEIN. Como siempre, clickad en las imágenes para aumentarlas:

Anuncio publicado en "El Heraldo de Aragón" el 24 de abril de 1931, tres días antes de su estreno. El anuncio era de casi un cuarto de página, todo un despliegue comparado con cualquier otro estreno anterior. Nótese además el título de "aristocrático" que se le daba al cine Doré. Todo es poco para recibir al Conde Drácula.

"Drácula" fue estrenada el lunes 27 de abril de 1931 en el Cine Doré, o Salón Doré (cine sobre el que ya he hablado largo y tendido en este blog, si alguien tiene curiosidad por conocer su historia que visite esta entrada: http://thethirteenyear.blogspot.com.es/2017/04/publicidad-para-la-sombra-de.html o esta otra http://thethirteenyear.blogspot.com.es/2017/05/los-estrenos-de-psicosis-y-la-maldicion.html ).
Pero como era de esperar no se estrenó la versión de Tod Browning con Bela Lugosi, sino la versión hispana dirigida por George Melford y con el cordobés Carlos Villarías como el Conde Drácula.

Los lunes no había prensa, y como siempre se estrenaba en lunes las anunciaban el día anterior. Este anuncio es del "Heraldo de Aragón" del 26 de abril de 1931.

La historia de la versión hispana de "Drácula" es bien conocida y no me voy a detener mucho en ella, tan sólo recordar que con la llegada del sonoro los estudios empezaron a rodar versiones dobles de sus películas, unas en inglés y otras destinadas al mercado hispano con actores españoles. La mayoría de las versiones hispanas están perdidas, pero una de las honrosas excepciones que se conservan es precisamente "Drácula". Rodada a la vez que la versión de Tod Browning, el equipo hispano entraba a filmar por la noche para aprovechar los decorados mientras que Browning rodaba por el día. El director encargado fue el neoyorquino George Melford, el cual según la actriz principal Lupita Tovar no hablaba ni papa de español, pero que sin embargo hizo un trabajo estupendo superando en calidad aunque parezca mentira a la versión de Tod Browning; porque la película de Browning, por mucho que nos duela decirlo, es un auténtico peñazo. La versión hispana es mucho más ágil, tanto en la forma como en el montaje e incluso un poco más gótica y violenta. El papel del Conde Drácula recayó en un actor español, el cordobés Carlos Villarías, que si bien no tiene el carisma de Lugosi está muy correcto y lo suficientemente inquietante para interpretar al conde vampiro. Esta versión fue recuperada a finales de los ochenta o principios de los noventa si no me falla la memoria y sabemos muchas cosas sobre su rodaje en parte gracias a las declaraciones de su longeva protagonista, la citada Lupita Tovar, que nos dejó hace apenas un año y medio a la edad de 106 años y concediendo entrevistas perfectamente lúcida hasta el final.
Y esta fue la versión que disfrutaron nuestros bisabuelos zaragozanos. Me llama la atención la celeridad del estreno, ya que la premiere mundial tan sólo fue un mes antes en Cuba y se estrenó en Zaragoza tan sólo tres días más tarde que en Nueva York (según iMDB).



Un fotocromo y un par de pósters del estreno, casi con toda seguridad argentinos. Me llama la atención en el primer póster que la emparenten con el teatro de Grand Guignol, y es que los géneros cinematográficos se estaban empezando a crear entonces... en el segundo hay una errata con el nombre del protagonista.

No tengo ninguna prueba (todavía) de que el Drácula de Lugosi se estrenara  también por aquella época, pero tengo algún indicio de que así fue, como una publicidad del estreno de "Doble asesinato en la calle Morgue" un año y medio después en la que se anunciaba a Lugosi como "el inolvidable Drácula", así que es bastante probable. Prometo encontrarlo.
Y como curiosidad, el mismo día se estrenaba en Zaragoza otra obra maestra del cine, "Luces de la ciudad" de Charles Chaplin en el Teatro Circo (si alguien quiere conocerlo le recomiendo que se de una vuelta por la estupenda página de Rafael Castillejo: http://www.rafaelcastillejo.com/zarateatrocirco.html ).


Menos de un año después llegaría a las pantallas de Zaragoza el otro gran éxito del cine de terror de la Universal, "El doctor Frankenstein".

A lo largo de la semana anterior se iba anunciando la película en "El Heraldo de Aragón", y esta vez con una pequeña reproducción del póster.

"El doctor Frankenstein" fue estrenada el lunes 13 de marzo de 1932 también en el cine Doré. Esta vez fue la versión de James Whale, ya que los estudios descubrieron que se podía doblar las películas y no era necesario volver a rodarlas enteras. Curiosamente, la publicidad del Heraldo del día anterior mostraba un gran anuncio con el póster original de la película, el que se creó antes de rodarla cuando Bela Lugosi todavía estaba en el proyecto y el diseño de la criatura no incluía su característica cabeza plana:

Un gran anuncio para una gran película, de los primeros que he visto en prensa escrita de la época en los que se incluyera el póster.
El póster original, con un Frankenstein gigante de cabeza redonda y con el nombre de Bela Lugosi.
La película estuvo una semana en cartel y en dos cines, y aunque hoy nos parezca una ridiculez fue un tremendo éxito para la época como he dicho más arriba, porque por aquel entonces la costumbre era que las películas estuvieran en exhibición un sólo día...
Como curiosidad, el remake o mejor dicho, la nueva versión que actualizaría el mito a finales de la década de los cincuenta y que inauguraría una nueva oleada de cine de terror, la versión hecha por la británica HAMMER FILMS, se estrenaría en el mismo cine en 1958, aquí tenéis la entrada que le dediqué en su día: http://thethirteenyear.blogspot.com.es/2017/05/los-estrenos-de-psicosis-y-la-maldicion.html .

Y eso es todo por el momento. Ando detrás de algo bastante gordo y sorprendente que con suerte podréis leer por aquí dentro de poco... crucemos los dedos.

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